¿Cómo echar a un inquiokupa de la vivienda alquilada?
Como ya sabrás, la inquiokupación es la situación en la que un inquilino accede legítimamente a una vivienda de alquiler y, posteriormente, se convierte en okupa, con todas las nefastas consecuencias que ello conlleva para el propietario.
Aunque esto genera estrés y frustración, debes recordar que no puedes actuar por tu cuenta para echar al inquiokupa, a riesgo de incurrir en un delito de coacción (cortar suministros, cambiar la cerradura o intentar acceder por la fuerza a la vivienda).
En vez de llevar a cabo alguna de estas acciones (que serían peor para ti como propietario), cuentas con una serie de herramientas y procedimientos que te permiten recuperar tu propiedad de manera legal.
A continuación, te explicamos cuáles son los pasos que debes seguir para echar a un inquiokupa de tu vivienda.
1. Comprueba si realmente se trata de una okupación
Aunque parezca lógico, lo primero es comprobar que el inquilino se ha convertido en okupa, y que no se trata de un simple retraso en el pago del alquiler.
Así, si se produce un impago, debes hablar con él para pedirle explicaciones sobre el retraso. En este punto, puedes encontrarte con dos situaciones:
- Que el inquilino no te atienda (no se comunica contigo, dice no estar nunca en casa, no abre la puerta, etc.).
- O que te atienda y, efectivamente, confirme que no va a pagar más y que no piensa abandonar la vivienda.
Recuerda que este punto debes abordarlo siempre con una actitud cordial, sin caer en amenazas ni, mucho menos, agresiones.
2. Enviarle un requerimiento de pago
Antes de recurrir a la vía judicial, y a pesar de saber que el inquiokupa no va a pagar, es recomendable enviarle un requerimiento de pago, igualmente.
Este documento formal se añadirá a la petición de desahucio, lo que demostrará en el juicio que intentaste resolver la situación de manera amistosa.
3. Notificarle formalmente que debe abandonar la vivienda
Lo siguiente que debes hacer es enviar una notificación formal de desalojo. Como el requerimiento de pago, esta notificación tiene valor legal y es fundamental para iniciar el proceso de desalojo.
En la notificación, asegúrate de que quede constancia de que la persona está ocupando la vivienda sin tu permiso. Sé específico sobre el plazo de tiempo que le das para que se vaya (normalmente, 30 días), y no olvides incluir una advertencia sobre las acciones legales que tomarás si no abandona la propiedad.
Además, para que la notificación sea válida, debes enviarla a través de un medio que deje constancia de su recepción, como un burofax. Si tienes dudas sobre cómo redactar la carta, lo mejor es que te pongas en contacto con un abogado especializado en desahucios.
4. Procedimiento judicial de desahucio
Si la ocupación ilegal persiste y la persona no ha respondido a la notificación de desalojo, el siguiente paso es presentar una demanda de desahucio ante los tribunales.
Lo normal en casos de (inki)okupación es hacerlo por la vía civil, frente a la vía penal, a la que se recurre cuando se ha producido un allanamiento de morada o incluso una estafa por parte del inquilino:
- Contrata un abogado: el proceso judicial puede ser complicado y lento. Por lo tanto, es importante contar con la ayuda de un abogado especializado en alquileres, quien te guiará a lo largo del proceso y será el encargado de redactar la demanda.
- Presentar la demanda: el abogado, a través de su procurador, presentará la demanda de desalojo ante el juzgado. Con la demanda se debe incluir el título de propiedad del inmueble, el requerimiento de pago con el importe de la deuda, la notificación formal de desalojo y el contrato de alquiler.
- Esperar la tramitación: lo normal es que el juez admita la demanda a trámite, en más o menos tiempo según el volumen de trabajo. Una vez hecho, el juzgado notificará al inquiokupa la fecha del juicio y del desalojo, además de comunicarle que dispone de 10 días para oponerse, para pagar o para solicitar justicia gratuita.
En este punto, cuando el inquilino no da respuesta o no se opone, se procederá al desalojo en la fecha indicada (si aún sigue en la vivienda), en general, en unos meses.
Ahora bien, si el inquilino paga la deuda (enervación) podrá seguir residiendo en la propiedad, mientras que, si recurre a un abogado, el proceso se alargará más tiempo, ya que entonces el juicio deberá celebrarse (que suele terminar con sentencia favorable para el propietario).
5. El desalojo físico
Llegado el día del desalojo, si el inquiokupa permanece en la vivienda, lo último es el desalojo físico. Este proceso lo llevan a cabo las autoridades competentes, como la policía o agentes judiciales.
Así, el día del lanzamiento, los agentes, en compañía de un cerrajero, procederán a desalojar “por la fuerza” al inquilino, y el propietario podrá recuperar la vivienda y cobrar la deuda (para esto último deberá haber interpuesto una demanda ejecutiva).
¿Qué otras formas hay para echar a un inquiokupa?
Como vemos, lo mejor que debes hacer como propietario es seguir el procedimiento legal para echar al inquiokupa, por estresante o frustrante que pueda ser la situación. Sin embargo, sí que hay otras maneras “alegales” de invitar a que abandone la vivienda.
Pagar al inquiokupa para que se marche
Siempre y cuando se haga de forma amistosa, ninguna ley impide al propietario pagar al inquiokupa para que se marche de la vivienda. Sin embargo, nada asegura que el inquilino vaya a irse después de recibir el dinero, por lo que el riesgo de perderlo es grande.
Las cantidades varían en función del número de personas que vivan en la vivienda o de sus necesidades, pero en cualquier caso hablamos de varios miles de euros.
Recurrir a empresas de desokupación
Cada vez son más habituales las empresas de desokupación, que aseguran poder desalojar a los inquilinos morosos en un tiempo récord. Sin embargo, es difícil prever las consecuencias legales para el propietario, sobre todo si termina habiendo violencia verbal o física para forzar la marcha de los okupas.
Al mismo tiempo, en muchos casos, estas empresas simplemente se dedican a actuar como intermediarios entre el propietario y el okupa, negociando en nombre del primero la cantidad de dinero que la persona acepta para irse. Pero, como en el caso anterior, esto no garantiza que vaya a abandonar la vivienda.
¿Cómo prevenir a los inquiokupas?
Como siempre, prevenir es mejor que curar, así que hay que saber identificar una serie de indicios que deberían hacernos sospechar de las intenciones reales del inquilino, antes incluso de firmar el contrato.
1. Ofrecer pagar varias mensualidades por adelantado
Si un posible inquilino insiste en abonar más mensualidades de las que establece el contrato (como el mes en curso o el siguiente, junto con la fianza), esto puede ser una señal de alerta.
Podría estar intentando engañar al propietario al ofrecer más dinero del necesario para asegurarse el alquiler y evitar cualquier tipo de escrutinio. En lugar de ser una solución, este tipo de pago anticipado puede ser un intento de «atar» al propietario para que alquile la vivienda sin demasiadas preguntas, que en algunos casos puede terminar en una okupación.
Es importante diferenciar este comportamiento de aquellos candidatos que, por otro lado, deciden ofrecer una mensualidad mayor, pero con la intención legítima de asegurar el piso que realmente desean.
2. No facilitar la documentación sobre sus ingresos
Uno de los pasos más importantes al alquilar una vivienda es verificar la solvencia económica del inquilino. Esto se logra solicitando documentos como la última declaración de la renta, nóminas y/o la vida laboral, lo cual nos permite evaluar si tiene la capacidad económica para cumplir con el pago mensual del alquiler.
Sin embargo, si el candidato se niega a presentar estos documentos o pone objeciones, podría ser un indicio de que tiene la intención de ocupar el inmueble ilegalmente. Además, si los documentos proporcionados están incompletos o contienen datos inconsistentes, esa podría ser otra señal de alarma.
3. Proponer que los suministros estén a nombre del propietario
Los gastos relacionados con los suministros (agua, electricidad, gas) son una de las cargas más importantes que debe afrontar un inquilino.
Un inquiokupa no tiene ningún interés en pagar estos servicios, por lo que intentar que sea el propietario quien los asuma podría ser un intento de asegurarse el suministro sin coste.
Igualmente, muchos ocupantes ilegales saben que cortarles los suministros es ilegal, así tendrían servicios gratis durante el tiempo que estén en la vivienda.
Wolo, el mejor seguro antinquiokupas
Los puntos que acabamos de ver te ayudarán a identificar posibles señales de alerta.
Pero la manera más efectiva de evitar problemas con inquiokupas es acudir a una agencia inmobiliaria como Wolo, donde te ofrecemos un proceso sencillo y seguro para alquilar tu vivienda.
Desde la difusión del anuncio hasta la firma del contrato de manera online, pasando por la selección del mejor inquilino, todo el proceso está diseñado para brindarte tranquilidad.
Además, con nuestro servicio de Alquiler Garantizado, recibirás el pago puntual de la renta, sin esperas y sin límite de tiempo. En otras palabras, seguirás cobrando el alquiler incluso durante los (largos) meses que dure el proceso de desahucio, algo que no ofrece ningún seguro de alquiler.
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