Consejos para alquilar piso

Si lo que buscas es un alquiler rápido y seguro, priorizando tu tranquilidad, aquí te dejamos una serie de consejos para alquilar tu piso.

  • ¿Cómo buscar y encontrar a los inquilinos ideales para tu piso?

    Alquilar una vivienda es una excelente forma de obtener ingresos extra todos los meses, pero encontrar al inquilino ideal no siempre es una tarea sencilla. El buen inquilino no solo paga puntualmente, también es quien cuida del inmueble y evita conflictos innecesarios.

    Ahora que ya estás a punto de dar el paso para poner tu vivienda en alquiler, te explicamos los 10 pasos que debes seguir para dar con el candidato o la candidata perfecta.

    1. Define el perfil del inquilino ideal

    Antes de empezar a buscar, es fundamental tener claro qué tipo de inquilino se adapta mejor a tu vivienda.

    ¿Tu inmueble es pequeño y céntrico? Quizá encaje mejor con estudiantes o jóvenes profesionales. ¿Es una vivienda más amplia en un entorno tranquilo? Las familias pueden ser tu mejor opción.

    Definir este perfil te permitirá enfocar mejor tu estrategia, eligiendo canales de promoción adecuados y destacando las características que más valoran estos perfiles.

    2. Establece un precio competitivo

    Teniendo claro el tipo de inquilino o inquilinos que deseas, debes realizar un estudio de mercado para valorar el precio del alquiler.

    Algunos de los factores que influirán en ello son la ubicación, el número de planta, la luz natural, el tamaño, el estado de conservación, los equipamientos de la vivienda e incluso los de la comunidad (ascensor, piscina, jardines, etc.). También es posible que tu vivienda esté en una zona tensionada, lo que, en ciertas circunstancias, podría fijar un límite de precio.

    Si el piso o la casa está en una zona de libertad de precios, ten en cuenta que, si fijas un alquiler demasiado alto, alejarás a potenciales interesados y tendrás que terminar bajándolo, con la consecuente pérdida de dinero por los días que el piso habrá estado vacío.

    Y al revés, si el precio que pides es muy bajo, podrías generar desconfianza o atraer a inquilinos poco comprometidos, sin contar que la rentabilidad que obtendrías sería mucho menor a la que podrías conseguir.

    3. Difunde tu anuncio en los canales adecuados

    Fijado el precio, y para llegar al mayor número de personas posible, redacta y publica un anuncio atractivo (imágenes de calidad, toda la información posible y relevante, etc.) en portales inmobiliarios o en redes sociales. No olvides enfocar la descripción a tu “inquilino objetivo”: si son familias, indica que la vivienda está cerca de colegios o de parques; si es para estudiantes, que está cerca de la universidad o de X transporte público.

    Eso sí, como medida de seguridad, no indiques la dirección exacta de tu vivienda, y jamás de los jamases que se encuentra vacía en ese momento. Esto incluye también no colocar el típico cartel de “Se alquila”: será el mayor reclamo para los okupas y los ladrones.

    4. Prepara tu vivienda para impresionar

    El estado y aspecto de la vivienda debe parecerse al máximo a como aparece en el anuncio, de lo contrario generarás desconfianza. Y no solo por eso, sino porque una vivienda en buen estado es mucho más atractiva.

    Limpia a fondo, repara desperfectos y revisa aspectos como la fontanería, la electricidad o los electrodomésticos. Considera pintar las paredes, si están muy deterioradas, para dar una sensación de amplitud y limpieza, añade pequeños detalles decorativos como cojines, plantas, etc.

    Todo esto hará que los potenciales inquilinos se decanten por tu vivienda frente a otras que ya hayan visitado.

    5. Organiza visitas presenciales

    Con la vivienda ya “como nueva”, y los primeros interesados que se han puesto en contacto contigo (puedes haber hecho una criba previa por teléfono o correo electrónico), es hora de planificar las visitas según tu disponibilidad y la suya.

    Durante la visita, destaca los puntos fuertes de la vivienda, pero también escucha atentamente las preguntas que te haga el interesado. Un inquilino que se interesa por los detalles, por mínimos que sean, suele ser alguien que valora el inmueble y se preocuparía por mantenerlo en buen estado.

    Una de las preguntas más comunes es quién se hará cargo de pagar los suministros. La ley da libertad al propietario y al inquilino para negociarlo, pero lo más fiable es que los suministros los pague el inquilino, por las razones que te contamos en este artículo.

    6. Filtra a los candidatos de forma eficiente

    En realidad, “filtrar” a los candidatos es algo que puedes hacer tanto antes como después de que el potencial inquilino haya visto la vivienda. Sin embargo, es normal que algunas personas se muestren reacias a proporcionar información legal sobre ellos sin siquiera haber hecho la visita primero.

    Por eso, lo mejor es que, durante la visita, le preguntes por su situación laboral, sus ingresos o el motivo por el que necesita alquilar la vivienda. Esta información, especialmente la laboral y la económica, deberás contrastarla mediante un estudio de solvencia, es decir, solicitarle a posteriori documentos como el contrato de trabajo, la vida laboral, la última renta y la última nómina (al menos) para comprobar si efectivamente tiene capacidad para pagar el alquiler.

    De esta forma, podrás descartar a las personas interesadas que consideras que no podrán hacer frente al pago puntual del alquiler, además de aquellas que se niegan a proporcionar esa información o no dejan claro el origen de sus ingresos.

    7. Redacta un contrato de alquiler claro y detallado

    Cuando hayas elegido al inquilino, el siguiente paso es redactar un contrato de alquiler para proteger tus derechos como propietario (y los suyos como inquilino). Aunque en España es legal alquilar una vivienda con contrato verbal, lo mejor es dejarlo todo por escrito para evitar malentendidos en el futuro.

    El contrato no solo deberá indicar cuánto y cuándo se pagará el alquiler, sino también otras cuestiones como la actualización del precio, el pago de los suministros, las reparaciones, los impuestos y las tasas, la posibilidad de subalquilar o de tener mascotas… entre otras muchas.

    El inquilino deberá abonar la fianza en el momento de la firma del contrato, una cantidad de dinero que el propietario deberá depositar en el organismo competente de la comunidad autónoma donde se encuentre la vivienda.

    8. Realiza un inventario del estado del inmueble

    Una vez firmado el contrato, es aconsejable que vuelvas a visitar la vivienda acompañado del inquilino para realizar un inventario del estado y de los equipamientos. Haz fotografías de cada estancia que demuestren las condiciones de paredes, suelos, electrodomésticos y muebles.

    Al finalizar el contrato, este inventario servirá como referencia para determinar si se ha producido algún daño que, si es el caso, deba reparar el inquilino.

    9. Entrega la documentación y las llaves al inquilino

    Ya por último, entrega una copia del contrato de alquiler y del inventario al inquilino, así como la llaves de su nueva residencia.

    Como arrendador, debes tener claro que conservas la titularidad de la propiedad de la vivienda, pero no su derecho de uso, que ahora pertenece al inquilino. En otras palabras, deberás respetar la privacidad y la intimidad del inquilino, lo que supone que no podrás entrar a la vivienda o cambiar la cerradura sin su permiso expreso.

    10. Confía en especialistas y alquila sin preocupaciones

    Acabamos de ver los principales pasos para encontrar al inquilino perfecto, pero sabemos que, en realidad, puede ser un proceso más largo y cansado de lo que parece. La falta de tiempo, el desconocimiento del sector, las prisas… pueden llevarte, de hecho, a escoger al peor inquilino de todos, una situación más común de lo que parece.

    Para evitarlo y ahorrarte quebraderos de cabeza, existen plataformas de propietarios de viviendas como Wolo, donde nos ocupamos de todos los pasos para dar con el inquilino ideal para ti, desde la fijación del precio del alquiler y la gestión de visitas hasta la entrega de llaves, pasando por la redacción de un contrato conforme a la ley que proteja tus derechos y la validación de los perfiles de los inquilinos potenciales.

    Y no solo eso: también te aseguramos el cobro del alquiler de forma puntual y por tiempo ilimitado, además de hacernos cargo del desahucio si llegara a ser necesario. Todo esto se resume en nuestro servicio de Alquiler Garantizado, una cobertura con más beneficios de los que te ofrece un seguro de impago al uso.

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  • Guía para propietarios: Cómo optimizar tus facturas de luz y gas al alquilar una vivienda

    Poner una vivienda en alquiler siempre es una buena manera de obtener ingresos pasivos mes a mes.

    Además del contrato de alquiler, que debe contar con todas las cláusulas legales que protejan al propietario, entre las cuestiones más importantes se encuentran los suministros de la vivienda (luz y gas), sobre todo cuando será este quien se hará cargo de ellos y no el inquilino.

    Por eso, en este artículo queremos hablar de las formas para ahorrar energía en una vivienda destinada al alquiler, un gesto que, como recuerdan desde el comparador de tarifas energéticas Hello Watt, no solo supone un beneficio para tu bolsillo, sino también para el planeta, al consumir menos energía de la que realmente se necesita.

    1. Elegir la compañía que mejor se adapte al inquilino

    Como pasa con las personas, cada compañía de luz y de gas es un mundo. Así, no todas las empresas comercializadoras y tarifas que ofrecen son iguales.

    Lo ideal es comparar las diferentes opciones que hay en el mercado, teniendo en cuenta los hábitos de consumo del inquilino (en qué franja horaria suele estar en casa, la cantidad y el tipo de electrodomésticos con los que cuenta…) y aquello que estás dispuesto a pagar. Puedes comparar las mejores tarifas de luz y de gas para este 2025 aquí.

    Al mismo tiempo, debes revisar las condiciones de contratación, es decir, las posibles permanencias y penalizaciones, sobrecostes encubiertos y cualquier otra condición con la que no estés de acuerdo: te ahorrarás dinero y, sobre todo, dolores de cabeza.

    2. Hacer la vivienda más eficiente energéticamente

    No todo va a ser elegir la tarifa de luz y de gas adecuada. Las propias condiciones físicas de la vivienda también afectan a la factura. Y mucho.

    Una vivienda más eficiente desde el punto de vista energético necesita menos aire acondicionado en verano y menos calefacción en invierno. La mayoría del calor y del frío (se estima que hasta un 30%) se escapa a través de ventanas y de puertas que cuentan con alguna grieta o espacio, o bien que no están hechas en materiales especialmente aislantes.

    Una forma fácil y económica de evitar esto es instalar burletes y bajos de puerta para tapar las rendijas, lo que ayudará a mantener la estabilidad de la temperatura interior.

    3. Instalar dispositivos de domótica

    Siguiendo con el punto de antes, controlar la temperatura de la vivienda de manera inteligente supondrá un ahorro en tus facturas.

    Para ello, la domótica es tu mejor aliada, como los termostatos programables, que permiten ajustar la calefacción, el aire acondicionado o la caldera según los horarios de uso, o los reductores de caudal en duchas y grifos, que ahorran agua caliente y, con ello, energía.

    Otro dispositivo que puede reducir la factura en unos euros son las luces automáticas, que cuentan con sensores de movimiento que las encienden y apagan cuando es necesario.

    4. Sustituir los electrodomésticos por modelos eficientes

    Reemplazar los electrodomésticos y dispositivos más “energívoros” por otros de bajo consumo también contribuirá a ahorrar en la factura de luz y de gas.

    Por ejemplo, una buena opción es cambiar las bombillas incandescentes por bombillas de LED, que gastan hasta un 80% menos de energía que las otras y, además, duran más tiempo.

    Igualmente, los electrodomésticos con etiqueta A+++ consumen menos energía que los modelos antiguos, por lo que hacer esta inversión puede suponer un ahorro bastante elevado.

    5. Aprovechar la luz natural

    Aunque esto no siempre es posible, ya que hay viviendas interiores o bajos donde la luz natural es más bien escasa, es otro factor que debemos tener en cuenta.

    En los casos en que sí sea físicamente posible, mantener las cortinas y las persianas abiertas en las horas de más sol evitará tener que encender bombillas innecesarias, un gasto extra que puede ser muy elevado si, como dijimos antes, son bombillas incandescentes y no de LED.

    6. Fomentar el uso responsable entre los inquilinos

    Aunque las medidas vistas hasta ahora rebajarán el importe de tu factura de luz y de gas, el inquilino sigue siendo el pilar fundamental: de poco servirán estas formas de ahorro si no van de la mano de la concienciación de la persona que reside en la vivienda.

    Debes hablar con el inquilino para que tome conciencia de la importancia del ahorro energético, para que adapte su rutina y sus hábitos de consumo.

    Así, debe tener en cuenta pequeños gestos como apagar las luces de lugares de la casa donde no se encuentre, desconectar los electrodomésticos en standby, lavar con agua fría siempre que sea posible, no poner la calefacción ni el aire acondicionado demasiado altos y, en general, cualquier práctica que permita ahorrar energía sin que afecte a su comodidad y calidad de vida.

    A modo de último consejo, revisa siempre las facturas de la luz y del gas, así podrás comprobar mes a mes si se han producido subidas importantes, para tomar las decisiones pertinentes como, por ejemplo, cambiar de comercializadora de energía a una que te ofrezca mejores precios o condiciones (Más información).

    ¿Ya has decidido qué compañía de luz y de gas vas a contratar? Entonces, solo te queda recurrir a Wolo para alquilar tu vivienda, los únicos que te ofrecemos un servicio de Alquiler Garantizado: cobrarás puntualmente mes a mes, sin límite de tiempo y aunque tu inquilino no pague.

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  • Señales para okupar casas: cómo saber si tu vivienda está en riesgo

    El aumento del número de okupaciones es una preocupación constante de los propietarios de viviendas, sobre todo de aquellos que cuentan con pisos vacíos o que los usan de manera esporádica (por vacaciones, trabajo, etc.).

    Aunque el simple hecho de tener una vivienda vacía no significa que vaya a sufrir necesariamente una okupación, sí que existen ciertas señales que usan los okupas para marcar los pisos o casas “candidatos”.

    Saber identificar estas señales de okupación puede marcar la diferencia entre prevenir una intrusión o enfrentarse a un proceso legal largo, costoso y agotador.

    Por eso, en este artículo de nuestro blog te explicamos cómo detectar estas señales y qué medidas tomar para proteger tu propiedad.

    Principales señales que indican un riesgo de okupación

    Antes de ver las diferentes señales de okupación, lo primero que hay que saber es que no debemos facilitarles las cosas a los okupas. Nos referimos, sobre todo, a las veces en que son los propios propietarios quienes informan “públicamente” de que la vivienda está vacía, por ejemplo, si está puesta en alquiler y se añade la dirección exacta en el anuncio.

    Si es así, es importante no indicar nunca que el piso o la casa está deshabitado. Con mencionar en el anuncio la fecha a partir de la cual la vivienda estará disponible para el nuevo inquilino es más que suficiente.

    Dicho esto, veamos ya las señales que indican un riesgo de okupación.

    1. Hilos de silicona en puertas y ventanas

    Una técnica común utilizada por los okupas es colocar hilos finos de silicona o pegamento transparente en las juntas de puertas y ventanas. Estos hilos actúan como marcadores para detectar si la vivienda ha sido abierta recientemente. Si permanecen intactos durante varios días, es una señal de que nadie ha entrado, lo que puede atraer la atención de los intrusos.

    2. Pequeños plásticos o cartones en el acceso

    Otra estrategia consiste en colocar pequeños trozos de plástico transparente o cartón en el marco de la puerta principal. Si estos marcadores no se han movido tras varios días, indica que la vivienda está deshabitada. Es una técnica simple pero efectiva para detectar la falta de actividad.

    3. Símbolos o códigos en la fachada

    Los okupas y ladrones suelen utilizar códigos o símbolos pintados, rayados o marcados discretamente cerca de la puerta, el buzón o la fachada. Estos signos pueden indicar información clave, como si la casa está vacía, si hay alarmas o si es fácil de okupar. Presta atención a cualquier marca sospechosa que no reconozcas.

    4. Cerraduras manipuladas o dañadas

    Si notas que la cerradura presenta arañazos, signos de forzamiento o está ligeramente movida, puede ser un intento de comprobación para ver si el propietario detecta el daño. Los okupas suelen probar la resistencia de las cerraduras antes de decidirse a entrar.

    5. Buzones llenos de correspondencia

    Un buzón repleto de cartas y publicidad es una clara señal de que la vivienda está vacía. Este descuido puede atraer tanto a okupas como a ladrones, ya que denota la ausencia prolongada del propietario.

    Cómo proteger tu vivienda vacía ante el riesgo de okupación

    Si has descubierto estas marcas de okupación y crees que tu vivienda está en peligro, existen una serie de medidas preventivas y protectoras que impedirán el acceso a los intrusos.

    Refuerza la seguridad física

    • Instala puertas y cerraduras de alta seguridad: las puertas blindadas o acorazadas con cerraduras multipunto dificultan el acceso.
    • Rejas en ventanas: especialmente en plantas bajas o áticos con fácil acceso.
    • Persianas de seguridad: aportan una barrera adicional y disuaden a los intrusos.

    Sistemas de vigilancia y alarma

    • Alarmas conectadas a centrales de seguridad: permiten una respuesta rápida ante cualquier intento de intrusión. (Ver aquí las mejores alarmas antiokupas para hogar).
    • Cámaras de vigilancia: visible desde el exterior o cámaras ocultas para registrar actividad sospechosa.

    Mantén la apariencia de una vivienda habitada

    • Revisa la vivienda periódicamente: si no puedes hacerlo, pide a un familiar o amigo de confianza que lo haga.
    • Recoge la correspondencia: evita que se acumule en el buzón o en la puerta.
    • Cuidado del exterior: si tienes jardín o terraza, mantén el espacio limpio y ordenado.

    Actúa rápidamente si detectas señales sospechosas

    • Retira cualquier marca o señal sospechosa de inmediato.
    • Informa a las autoridades si observas intentos de intrusión o daños en la propiedad.
    • Consulta con un profesional de seguridad para evaluar y mejorar las medidas de protección de tu vivienda.

    Mantén buena relación con los vecinos

    • Escucha sus advertencias. Los vecinos suelen estar más atentos a movimientos sospechosos en el edificio o en la calle, incluso cuando tú no estás presente.
    • Establece un contacto de confianza. Si dejas la vivienda vacía por largos períodos, asegúrate de que al menos un vecino tenga tu número de contacto para alertarte ante cualquier incidente.
    • Pide su apoyo para la vigilancia. Si escuchan ruidos inusuales o ven actividad sospechosa en la vivienda, pueden ayudarte verificando rápidamente el estado de la puerta o cerraduras.
    • Colabora con la comunidad. Participar en reuniones vecinales o grupos de mensajería puede ser clave para estar informado sobre la seguridad en la zona.

    La forma definitiva para protegerte de los okupas

    Por desgracia, los métodos de los intrusos son cada vez más elaborados y, en ocasiones, estas medidas de seguridad no bastan para disuadirlos o para impedirles el acceso. Además, una vez en la vivienda, los okupas adquieren una serie de derechos y el propietario no puede expulsarlos por medios propios.

    No obstante, como propietario de un piso vacío, cuentas con una manera infalible de protegerte de los okupas, una forma para la que no se necesita ninguna inversión (al revés, recibes dinero todos los meses): el alquiler de larga estancia.

    La razón es que, al alquilarlo como residencia habitual (para lo cual el inquilino debe empadronarse en esa dirección), el piso o la casa se convierte en la morada de esa persona, quedando así protegida por el carácter inviolable del domicilio, recogido en la Constitución.

    Así, en ese caso, cualquier intrusión pasa de ser una usurpación de bienes inmuebles (okupación), cuya pena es una simple multa que el intruso nunca pagará, a un allanamiento de morada, un delito castigado con 6 meses de prisión como mínimo.

    Por todo ello, y más allá de las medidas tecnológicas que instales en tu vivienda vacía, el alquiler es el mejor seguro antiokupas, con el cual, de paso, obtienes beneficios económicos pasivos todos los meses.

    Alquila tu vivienda con el alquiler seguro de Wolo

    En Wolo nos hemos convertido en la plataforma de propietarios de vivienda mejor valorada del país gracias a nuestro servicio de Alquiler Garantizado, una modalidad de alquiler seguro gracias a la cual el propietario tiene asegurado el cobro del alquiler pase lo que pase y sin esperas.

    • Tu dinero, asegurado: te aseguramos el cobro del alquiler de manera puntual, sin excepciones, esperas ni retrasos, y eso aunque el inquilino no pague. Mucho mejor que cualquier seguro de impago de alquiler.
    • Búsqueda de inquilinos: encontramos a los inquilinos perfectos para tu vivienda, lo que incluye la realización de un minucioso estudio de solvencia de los candidatos.
    • Gestión de desahucios: si llegara a ser necesario, nos encargamos de todo el proceso para desahuciar al inquilino, y tú, el tiempo que tarde en producirse el lanzamiento, seguirás cobrando el alquiler sin excepción ni límite de tiempo.

    Tanto si has notado señales de okupas en torno a tu vivienda, como si quieres alquilarla sin preocuparte por el pago del alquiler, alquila con Wolo y sigue viviendo con la tranquilidad que tanto te mereces.

  • Aval solidario para el alquiler: qué es y cómo funciona

    En el ámbito de los alquileres urbanos, la ley reconoce que el propietario puede negociar con el inquilino una serie de garantías financieras adicionales, como es el depósito y el aval bancario. Sin embargo, existe otra garantía que el propietario puede exigir, como es el aval solidario.

    Pero ¿qué es exactamente un aval solidario y cómo funciona? En este artículo de nuestro blog te explicamos todo lo que necesitas saber sobre él.

    ¿Qué es un aval solidario?

    El aval solidario es un compromiso legal que asume una persona (avalista) para garantizar el cumplimiento de las obligaciones del inquilino en un contrato de alquiler. Esto incluye no solo el pago de la renta mensual, sino también otros gastos asociados como suministros, reparaciones y posibles daños al inmueble.

    La figura del avalista solidario debe aparecer en el contrato de alquiler, el cual también tendrá que firmar esta persona. Mediante esta cláusula, se regulan sus obligaciones para con el propietario y, muy importante, el periodo de tiempo por el que será avalista del inquilino.

    ¿Cómo funciona un aval solidario en alquiler?

    El funcionamiento del aval solidario se basa en un acuerdo previo entre el propietario, el inquilino y el avalista, que se formaliza en el contrato de alquiler.

    Así, el avalista se compromete a:

    • Hacerse cargo de la renta si el inquilino no paga el alquiler.
    • Asumir los gastos adicionales que el contrato especifique, como suministros o gastos de comunidad.
    • Responder ante posibles daños ocasionados en la vivienda.

    La duración del aval debe quedar claramente estipulada en el contrato. Por lo general, el avalista sigue siendo responsable mientras el contrato de alquiler esté vigente, incluyendo prórrogas automáticas si no se especifica lo contrario.

    No obstante, también se puede indicar que solo será avalista durante el tiempo que dure el contrato, quedando libre de sus obligaciones una vez que el contrato entre en prórroga. En caso de incumplimiento por parte del inquilino, el propietario puede reclamar directamente al avalista. Este paso no requiere agotar previamente otras vías legales, lo que simplifica el proceso para el propietario, pero incrementa el riesgo para el avalista.

    Ventajas del aval solidario para el alquiler

    Para el propietario

    • Mayor seguridad: garantiza el cobro de las mensualidades y otros gastos.
    • Simplicidad en la reclamación: el propietario puede dirigirse directamente al avalista sin necesidad de gestionar procesos largos.
    • Confianza en el contrato: facilita el cierre de acuerdos de alquiler.

    Para el inquilino

    • Facilita el acceso al alquiler: en casos donde el inquilino no tiene solvencia suficiente, contar con un aval solidario puede permitirle alquilar la vivienda.
    • Flexibilidad en la negociación: puede sustituir el pago de otras garantías, como el depósito de alquiler o el aval bancario.

    ¿Qué riesgos y responsabilidades tiene el avalista solidario?

    Ser avalista solidario es una gran responsabilidad, y no debe tomarse a la ligera. Entre los principales riesgos destacan:

    Responsabilidad ilimitada

    El avalista responde con todo su patrimonio presente y futuro. Esto significa que, si el inquilino incumple, podría enfrentarse a reclamaciones legales que afecten tus bienes o ingresos.

    Falta de control

    El avalista no tiene control directo sobre el cumplimiento del inquilino: si este incumple, será responsable sin importar las circunstancias. No obstante, lo más común es que el avalista sea alguien de confianza del inquilino, como un familiar o un amigo cercano.

    Riesgo de prolongación

    Si el contrato de alquiler se prorroga automáticamente, la responsabilidad también podría extenderse, a menos que se indique lo contrario en el contrato.

    ¿Cómo protegerse al ser avalista solidario?

    Si decides ser avalista solidario, es importante tomar ciertas precauciones para minimizar los riesgos:

    1. Leer detenidamente el contrato: antes de firmar, revisa el contrato de alquiler y asegúrate de que las condiciones del aval estén claramente especificadas. Busca cláusulas que limiten tu responsabilidad o la duración del aval.
    2. Negociar términos: intenta incluir límites a tu responsabilidad o condiciones específicas para evitar prolongaciones automáticas.
    3. Solicitar información del inquilino: asegúrate de que el inquilino tiene una fuente de ingresos estable y solvente antes de comprometerte como avalista.

    Alternativas al aval solidario en alquiler

    En algunos casos, el aval solidario no es la única opción. Existen alternativas que pueden ofrecer garantías al propietario sin implicar los mismos riesgos para el avalista.

    La primera son los seguros de impago de alquiler, que protegen al arrendador cubriendo las mensualidades en caso de incumplimiento del inquilino. Pero, a diferencia del avalista, la entidad aseguradora suele pagar una vez que han pasado varios meses de impago, y la cobertura es limitada.

    Por otra parte, está el depósito del alquiler, una cantidad monetaria que el inquilino puede pagar a modo de complemento a la fianza. Es importante saber que la cantidad del depósito nunca puede ser superior a los dos meses de renta, si el alquiler es para una persona física.

    El Alquiler Garantizado de Wolo, la tercera y mejor alternativa para los propietarios

    Existe una tercera opción, mucho mejor que las anteriores, y es el Alquiler Garantizado de Wolo, una forma de alquiler sin riesgo para los propietarios que tienen miedo de dejar de percibir el dinero que les corresponde.

    A diferencia de los seguros de alquiler, nosotros ofrecemos a los propietarios cobertura ilimitada y sin tiempo de espera: recibirán su dinero desde el primer día de impago y sin necesidad de reclamar, ya que nuestro equipo actúa nada más detectar el impago.

    Además, también cubrimos al propietario en caso de desahucio (la renta y los gastos judiciales), pagándole todo el tiempo que sea necesario hasta que se produzca el desahucio y recupere la vivienda, algo que no ofrecen los seguros de impago ni avales del tipo que sean.

    Si estás pensando alquilar tu vivienda, ya sabes que puedes respaldarte con varias garantías adicionales, pero solo el Alquiler Garantizado de Wolo te protege por completo, pase lo que pase y por tiempo indefinido.

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  • ¿Se puede alquilar un piso a personas extranjeras?

    Alquilar un piso a extranjeros es cada vez más común, especialmente en ciudades grandes con mucha presencia de ellos (Barcelona, Madrid, Málaga…). En general, el proceso para alquilar una vivienda a un extranjero es el mismo que para un español, solo hay que tener presentes unas pequeñas diferencias que te contamos en este artículo.

    ¿Por qué el propietario querría alquilar el piso a un extranjero?

    En realidad, alquilar el piso a una persona extranjera es una opción que el propietario debería tener en cuenta, sobre todo si el inquilino procede de países intracomunitarios donde la renta per cápita es más elevada que en España.

    Dicho de otra forma, podría tratarse de inquilinos con un poder adquisitivo mayor y, así, con mayor solvencia económica, por lo que el propietario podría sacar más rédito al alquilar su vivienda a este tipo de ciudadanos.

    ¿Qué hay que pedir para alquilar un piso a un extranjero?

    Es fundamental asegurarse de que el inquilino extranjero cuenta con la documentación adecuada y pueda demostrar su solvencia financiera. Los documentos necesarios son:

    NIE o pasaporte

    El Número de Identificación de Extranjero (NIE) o el pasaporte es necesario para formalizar el contrato de alquiler. La persona extranjera debe contar con el NIE si piensa residir en España durante un periodo considerable de tiempo, lo que sería el caso en un alquiler de larga estancia.

    Cuenta bancaria en España

    Si bien no es obligatorio en todos los casos, es recomendable que el inquilino extranjero tenga una cuenta bancaria en España para facilitar el pago de las mensualidades y evitar inconvenientes con las transferencias internacionales (demora en el pago, comisiones entre bancos, etc.).

    Análisis de solvencia

    Al igual que con cualquier inquilino, hay que llevar a cabo un análisis de solvencia que incluya la presentación de nóminas, contratos de trabajo o extractos bancarios que demuestren la capacidad del inquilino para cumplir con el pago del alquiler.

    ¿Cómo alquilar el piso a una persona extranjera?

    Para alquilar a una persona extranjera, hay que seguir un proceso similar al de cualquier inquilino.

    Asegúrate de que el contrato de alquiler esté correctamente redactado y que especifica claramente todas las condiciones, como la duración del alquiler, el importe y las responsabilidades de ambas partes.

    Si se trata de una persona que no habla español, debes asegurarte de que comprenda bien todas las cláusulas para evitar malentendidos. Por ejemplo, puedes recurrir a los servicios de un traductor jurado que se encargue de traducir el contrato a su idioma, o bien contar con la ayuda de un intérprete in situ que le explique claramente sus derechos y sus obligaciones como inquilino.

    En definitiva, el proceso solo difiere en el “impedimento” del idioma y en la necesidad de solicitar el pasaporte en vez del DNI.

    ¿Se puede alquilar un piso a extranjeros sin permiso de residencia?

    Lo cierto es que sí, es perfectamente legal alquilar el piso a un extranjero sin NIE y sin permiso de residencia. De hecho, esto sería beneficioso para el propio inquilino, ya que contar con un contrato de alquiler le permitirá realizar trámites administrativos, como el empadronamiento y, más tarde, el permiso de residencia.

    Sin embargo, esa persona sí que deberá contar con un pasaporte en vigor, pues es necesario que acredite su identidad y su entrada legal en España, aunque no tenga el permiso de residencia.

    Los derechos y las obligaciones de los inquilinos extranjeros

    Los inquilinos procedentes de un país extranjero tendrán las mismas obligaciones y derechos que cualquier otro inquilino de larga estancia.

    En cuanto a las obligaciones, entre otras, el pago puntual del alquiler, no realizar obras en la vivienda sin permiso del dueño, no llevar a cabo actividades molestas, insalubres, etc. Por la parte de los derechos, tendrá derecho a la privacidad y la intimidad, a disfrutar de una vivienda en condiciones habitables, a empadronarse en la dirección en cuestión, etc.

    Wolo, la plataforma que conecta inquilinos y propietarios

    En Wolo, como expertos en alquileres urbanos, nos dedicamos a encontrar a los inquilinos ideales para los propietarios que han decidido alquilar su vivienda con nuestro Alquiler Garantizado, un servicio con coberturas superiores a las que ofrece cualquier seguro de impago.

    Tanto si eres propietario en busca de una forma segura de alquilar o inquilino en busca del piso de alquiler perfecto para ti, haz clic en el botón y vente ya a la agencia inmobiliaria digital mejor valorada del país.

  • ¿Cómo cambiar la compañía de luz siendo inquilino?

    Cuando un inquilino accede finalmente a la vivienda que acaba de alquilar, a veces solo piensa en cómo organizar la mudanza y dónde recolocará todas sus pertenencias. Sin embargo, muchos se olvidan de un trámite básico que les afecta directa y únicamente a ellos: ¿cómo cambiar la compañía y la titularidad de la luz?

    Efectivamente, lo más común es que en un alquiler (al menos, en el caso de viviendas, no de habitaciones) sea el inquilino quien se haga cargo de los suministros, lo que también suele implicar que sea él mismo quien realice los trámites para ponerla a su nombre.

    En este artículo de nuestro blog vamos a explicar todo lo que el inquilino debe saber para cambiar la compañía y/o la titularidad de la luz.

    Diferencias entre una distribuidora y una comercializadora

    Antes de nada, hay que tener clara la diferencia entre una distribuidora y una comercializadora de luz.

    La distribuidora es la compañía que se encarga de la gestión de las infraestructuras que permiten producir y llevar físicamente el suministro eléctrico hasta los hogares (instalación, mantenimiento, reparación, etc.). La distribuidora no se puede elegir, sino que, dependiendo de en qué parte de España se encuentre la vivienda, se tendrá asignada una u otra. Por ejemplo, en Cataluña, Baleares y prácticamente toda Andalucía, la distribuidora es Endesa.

    Por su parte, la comercializadora es la empresa que se encarga de comprar la electricidad a las distribuidoras, darle el suministro al usuario y facturarle por ello. La comercializadora sí se puede elegir libremente según nuestras necesidades energéticas o nuestros recursos económicos, y en el mercado existen multitud de opciones disponibles (aunque, en realidad, las distribuidoras también actúan como sus propias comercializadoras).

    ¿Por qué es importante cambiar el titular de la luz como inquilino?

    Cuando te mudas a una vivienda de alquiler, cambiar el titular de la luz es fundamental, ya que te hace responsable del contrato y del pago de las facturas de electricidad. De lo contrario, el propietario o el anterior inquilino seguiría a cargo del servicio, lo que puede generar inconvenientes.

    El cambio de compañía de luz te permite elegir la tarifa que mejor se ajuste a tus hábitos de consumo, optimizando así tus gastos energéticos. Igualmente, en caso de ser autónomo y tener asignada una superficie de la vivienda como tu lugar de trabajo, necesitarás que la factura de la luz (y otras que afecten directamente a tu actividad laboral) estén puestas a tu nombre, si quieres desgravarlas cuando llegue el momento de declarar tu renta como inquilino.

    ¿Qué debes tener en cuenta a la hora de elegir la compañía?

    Analiza tu consumo y necesidades

    El primer paso es revisar tu consumo energético (horarios, número de electrodomésticos, etc.) y comparar las tarifas disponibles en el mercado. Muchas veces, cambiar a una compañía con tarifas más económicas o adaptadas a tu perfil de consumo puede reducir notablemente la factura.

    En general, en una vivienda con lavadora, lavavajillas, cocina eléctrica y frigorífico (los electrodomésticos que más consumen), la potencia que se necesita es de 3,3 kW. Si también contamos con otros electrodomésticos como el aire acondicionado o caldera eléctrica, es posible que necesitemos algo más de potencia, 5,5 kW.

    Compara tarifas y ofertas

    Utiliza comparadores online para encontrar la oferta que mejor se ajuste a ti. Ten en cuenta factores como el precio del kWh, los servicios adicionales y la atención al cliente. También es importante verificar si existe permanencia o penalizaciones, por si en un futuro decidieras volver a cambiar de compañía eléctrica.

    ¿Cómo realizar el cambio de compañía de luz?

    Cambiar de compañía eléctrica es sencillo. Tan solo debes contactar con la comercializadora que hayas elegido, ya sea por teléfono o internet, y facilitar una serie de datos relativos al nuevo titular y la vivienda:

    • Datos del titular: nombre completo y DNI del inquilino.
    • Datos de contacto: número de teléfono y correo electrónico.
    • Dirección del suministro: dirección exacta de la vivienda.
    • Datos bancarios: número de cuenta donde el nuevo titular quiere domiciliar la factura de la luz.
    • CUPS: es un identificador del punto de suministro de luz, compuesto por letras y números. Este número aparece en la factura actual, pero lo más normal es que la nueva comercializadora ya tenga esta información.

    Con esto, la nueva compañía se ocupará de gestionar el cambio con la antigua comercializadora, sin que, en principio, el inquilino tenga que hacer nada más. Es importante saber que el cambio de titularidad/compañía de luz no supone un corte en el suministro eléctrico de la vivienda.

    ¿Cuánto tarda y cuánto cuesta el cambio de luz?

    El cambio de compañía suele tardar entre 15 y 20 días hábiles, ya que depende del ciclo de facturación, y el proceso es completamente gratuito.

    Sin embargo, si en el contrato actual hay cláusulas de permanencia, podría haber una penalización por romper el contrato antes de tiempo. Asegúrate de revisar estas condiciones y, si existen, de comunicárselo al titular actual del contrato de luz.

    ¿Puedes cambiar de compañía de luz si hay facturas pendientes?

    En el caso de que haya facturas pendientes (por parte del propietario o del inquilino anterior), no podrás cambiar de compañía como nuevo inquilino mientras estas no se abonen. Ante esta situación, deberás ponerte en contacto con el titular del contrato de suministro y exigirle, siempre educadamente, el pago de la deuda pendiente.

    ¿Puedes dar de baja los suministros al abandonar la vivienda?

    Hasta ahora hemos hablado de cambiar la compañía de luz, que es diferente de dar de alta el suministro (es decir, cuando la vivienda no tiene electricidad).

    Aunque legalmente sí podría darlos de baja, pues el contrato está a su nombre, en los contratos de alquiler suele especificarse que el inquilino no podrá dar de baja el suministro de luz cuando abandone la vivienda, ya que esto supondría volver a darlo de alta, lo que sí conlleva un coste.

    Cuando el inquilino se marcha definitivamente de la vivienda, lo normal es que la titularidad de la luz vuelva al propietario, a menos que ya se cuente con un próximo inquilino y se haya gestionado con él este cambio.

    En cuanto al propietario, en caso de que los suministros estén puestos a su nombre (poco aconsejable) y el inquilino no los pagara, no podrá darlos de baja o podría tratarse de un delito de coacciones para forzar la marcha de este.

    El alquiler gestionado de Wolo

    En Wolo, como agencia experta en alquileres urbanos, nos dedicamos a encontrar a los inquilinos ideales para los propietarios que han decidido alquilar su vivienda con nuestro Alquiler Garantizado, un servicio que los protege ante los impagos de manera ilimitada y desde el primer día.

    Por supuesto, y pensando en el bienestar y la tranquilidad del propietario y del inquilino, contamos con un departamento jurídico encargado de redactar un contrato de alquiler con todas las cláusulas que hagan de la relación propietario-inquilino un acuerdo mutuamente beneficioso.

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  • ¿Es obligatorio empadronarse si estás de alquiler?

    Empadronarse es una gestión importante para cualquier ciudadano, ya que pasa a formar parte del censo municipal y confiere el acceso a ciertos servicios públicos que no se tendrían en caso de no estar empadronado.

    Sin embargo, cuando se vive de alquiler, no todo el mundo se empadrona (especialmente si va a residir poco tiempo en la ciudad, como es el caso de los estudiantes). Pero hay que saber que es obligatorio empadronarse incluso si se vive de alquiler y que, de no hacerlo, podemos arriesgarnos a multas administrativas.

    En este artículo del blog de Wolo te explicamos todo lo que debes saber sobre empadronarse en el caso de los inquilinos.

    ¿Qué es el padrón?

    El padrón es el registro oficial que acredita tu residencia en un municipio. Es obligatorio estar empadronado en el municipio donde se resida la mayor parte del año. Si vives de alquiler, esto también te aplica, aunque no siempre está claro cómo funciona el proceso en esta situación.

    Ventajas de empadronarse

    Además de ser obligatorio, empadronarse mientras vives de alquiler supone numerosos beneficios. Así, el empadronamiento te facilita trámites importantes como:

    • Solicitar o renovar el DNI y pasaporte.
    • Renovar el carné de conducir.
    • Acceder a ayudas sociales.
    • Matricular a tus hijos en escuelas.
    • Obtener asistencia sanitaria.
    • Matricular tu vehículo.
    • Ejercer tu derecho a voto en elecciones municipales e incluso autonómicas.

    Si no te empadronas, deberás realizar estos trámites en el lugar donde sigas registrado. Dependiendo del municipio, el empadronamiento se podrá hacer de manera presencial (en el ayuntamiento o el organismo municipal competente) o bien telemáticamente.

    ¿En qué situaciones pueden solicitar el certificado de empadronamiento?

    El volante de empadronamiento es suficiente para la mayoría de los trámites cotidianos, pero en algunas situaciones se requiere el propio certificado de empadronamiento, que es un documento más oficial. Entre los casos en los que te lo pueden solicitar están:

    • Trámites de herencias.
    • Procedimientos con organismos militares.
    • Autoridades extranjeras.
    • Registros oficiales.
    • Ingresos en centros penitenciarios.
    • Reconocimiento de situación de dependencia.
    • Procesos en centros universitarios.

    ¿Cómo empadronarse siendo inquilino?

    Si vives en alquiler, el proceso para empadronarte es sencillo, pero necesitarás aportar una serie de documentos que acrediten tu identidad y tu residencia.

    Documentación de la persona

    Para empadronarse, la documentación necesaria dependerá de la nacionalidad de la persona interesada en hacer este trámite:

    • Españoles: Documento Nacional de Identidad (DNI) o pasaporte.
    • Ciudadanos de la UE, Suiza, Noruega, Islandia o Liechtenstein: tarjeta de residencia, pasaporte o documento de identidad del país de origen. Si presentan el NIE, debe ir acompañado de su documento de identidad o pasaporte.
    • Extranjeros de otros países: tarjeta de residencia o pasaporte.

    Documentación de la vivienda

    La documentación de la vivienda podría variar en función del municipio, pero, en líneas generales, se requiere un contrato de alquiler vigente de duración superior a los seis meses. Si la duración es inferior, se solicitará el contrato más una prórroga explícita. De esta forma, el inquilino demuestra que reside donde afirma residir.

    En otros casos, también es posible empadronarse solo mediante la presentación de las últimas facturas domiciliadas a nombre del inquilino y en la dirección de la vivienda (agua, luz, gas…), pero dependerá de los requisitos establecidos en cada municipio.

    ¿Es posible empadronarse sin tener la documentación de la vivienda?

    Por último, según la situación, si no se tienen facturas domiciliadas ni contrato de alquiler vigente, es posible que el propietario firme al inquilino una autorización de empadronamiento, por la que demuestra que vive en su propiedad.

    ¿Qué ocurre si no te empadronas en tu residencia habitual?

    No empadronarte en tu residencia habitual puede acarrearte algunos problemas. Desde no poder acceder a ciertos servicios públicos hasta enfrentarte a dificultades a la hora de realizar trámites administrativos.

    La ley, además, establece sanciones si no te inscribes en el padrón del municipio donde realmente vives. Así, y dado que seguirías registrado en un municipio diferente, la administración podría considerarlo como un falso empadronamiento, lo que, por ejemplo, te permitiría beneficiarte ilegítimamente (a riesgo de sanciones) de ventajas que no tendrías en el municipio actual (tramos autonómicos del IRPF, por ejemplo).

    Por el falso empadronamiento, puedes recibir multas de una cuantía que oscila entre los 3€ (en los municipios de hasta 20.000 personas) y los 150 € (en los municipios con más de 500. 000 habitantes).

    ¿Puede el propietario desempadronar al inquilino después de su marcha del piso?

    En nuestro post sobre la posibilidad de desempadronar forzosamente al inquilino, ya dijimos que es responsabilidad del inquilino volver a empadronarse en la nueva dirección donde resida, en caso de haber abandonado el piso que tenía alquilado.

    No obstante, el propietario también cuenta con herramientas para desempadronar al inquilino que aún está registrado en su vivienda, más que nada para ahorrarse problemas administrativos y fiscales que podrían surgirle.

    Wolo, la plataforma que conecta inquilinos y propietarios

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  • ¿Qué derechos tienen los okupas en España?

    A diferencia de otros países de la Unión Europea, la ley en España es bastante permisiva con los okupas, es decir, con las personas que acceden a una casa o un piso que no es vivienda de nadie con intención de vivir en él.

    Justamente, el hecho de acceder al inmueble convierte el piso vacío en su vivienda, por lo que el propietario no puede expulsar a los okupas por sus propios medios.

    En definitiva, los okupas adquieren una serie de derechos que los protegen a pesar de haber cometido un delito de usurpación de bienes inmuebles, que es el término jurídico para referirse a la okupación (a diferencia del allanamiento de morada, que se produce cuando se invade la vivienda de alguien).

    ¿Por qué los okupas adquieren derechos sobre la propiedad ajena?

    La razón de que los okupas, a pesar de no ser propietarios ni inquilinos, adquieran una serie de derechos sobre la vivienda hay que buscarla en el Artículo 18 de la Constitución Española: “El domicilio es inviolable. Ninguna entrada o registro podrá hacerse en él sin consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito”.

    Aunque con el matiz de que, propiamente hablando, el “titular” es el propietario y no el okupa, este artículo reconoce la propiedad invadida como la vivienda del okupa a todos los efectos, y nadie, ni siquiera el propietario, puede entrar a ella sin permiso de los moradores, los okupas, o una orden judicial.

    ¿Cuáles son los derechos de los okupas?

    Como hemos dicho antes, al tratarse de su vivienda habitual, los okupas adquieren una serie de derechos, que son:

    1. Derecho a considerar el inmueble como su residencia en cuanto cambian la cerradura. Además, una práctica frecuente es pedir comida a domicilio o hacer compras por internet, con el objetivo de demostrar que, efectivamente, viven en ese piso o esa casa.
    2. Derecho a la intimidad y a la privacidad. Una vez más, el Artículo 18 de la Constitución también reconoce el derecho a la intimidad y a la privacidad que emanan del hecho de encontrarse “en casa”. Esto implica, por ejemplo, que el propietario no puede forzar la cerradura para acceder a la vivienda.
    3. Derecho a no ser desalojados sin una orden judicial. Como ocurre con cualquier persona, el único contexto en que se podría desalojar sin una orden judicial es en caso de estar cometiendo un flagrante delito. Esto es, cuando la persona es sorprendida en el momento justo de cometer el delito o si es perseguida y detenida justo después de cometerlo.
    4. Derecho a disfrutar de los suministros de la vivienda. Los okupas tienen derecho a seguir disfrutando de agua, luz y gas, los suministros básicos de una vivienda. Y la persona que los pague (incluido el propietario) tiene la obligación de seguir haciéndolo.

    ¿Qué pasa si el propietario atenta contra los derechos de los okupas?

    Vistos los derechos de los okupas, en el lado opuesto, el propietario (o cualquier otra persona) puede ir en contra de ellos de cuatro formas: cambiando la cerradura, accediendo a la vivienda sin permiso de los okupas, echándolos por la fuerza (si es físicamente posible) o cortando los suministros.

    En primer lugar, si el propietario cambia la cerradura o corta los suministros, podría ser acusado de delito de coacción, es decir, acciones que persiguen forzar la marcha de los okupas. Este delito, en los casos más graves, se castiga con 3 años de prisión, y en los más leves, con multas de 12 a 24 meses.

    En segundo lugar, si el propietario accede forzosamente a la vivienda (tanto si consigue echar a los okupas a la fuerza como si no), estaría cometiendo un delito más grave, el allanamiento de morada, lo que se castiga con hasta 4 años de cárcel, en los casos más graves (intimidación, violencia, etc.).

    ¿Cuáles son los principales “objetivos” de los okupas?

    El allanamiento de morada se produce cuando el intruso accede a un piso o casa que es la residencia de alguien. En cambio, la okupación se produce cuando se entra en inmuebles que no tienen carácter legal de residencia.

    Esto hace que los inmuebles con mayores probabilidades de ser okupados sean los pisos abandonados, los pisos en construcción, los pisos vacíos embargados y los pisos vacíos de particulares.

    Existen ciertas medidas físicas para evitar a los okupas, como la instalación de puertas blindadas, una buena alarma para hogar o equipos de domótica que finjan que el piso está habitado. Sin embargo, este tipo de barreras no siempre son efectivas, por lo que la manera más fiable de evitar la okupación es, de hecho, hacer que la intrusión no sea una okupación, sino un allanamiento de morada.

    El alquiler de larga temporada, la mejor solución para evitar a los okupas

    En el caso de los pisos vacíos de particulares, el alquiler es el mejor seguro antiokupas por varios motivos:

    • El piso se convierte en la residencia del inquilino, por lo que, en caso de intrusión, sería un allanamiento y no una okupación. De esta forma, la policía sí que podría desalojar a los intrusos sin necesidad de orden judicial y lo más pronto posible.
    • Un piso alquilado tiene una probabilidad mucho más baja de ser okupado, ya que las señales de que está habitado disuaden a los posibles intrusos, quienes conocen las consecuencias de cometer un allanamiento.
    • El inquilino informa al propietario del estado de la vivienda, así como de cosas sospechosas y de posibles intentos de intrusión. Una ventaja si el propietario vive en otra ciudad.

    Por supuesto, aparte de las ventajas antiokupación de alquilar tu piso, recibes ingresos pasivos constantes y te beneficias de ventajas fiscales que no tendrías, por ejemplo, si dejas el piso vacío o lo destinas a alquiler vacacional o temporal.

    Wolo, tu alquiler garantizado y gestionado

    En Wolo te ofrecemos una forma de alquiler seguro que va desde la búsqueda de inquilinos ideales hasta la gestión completa del alquiler, incluido el proceso de desahucio, si llegara a ser necesario.

    Así, con nuestro servicio de Alquiler Garantizado, recibirás tu dinero puntualmente todos los meses aunque el inquilino no pagara, ya que nosotros nos hacemos cargo de su deuda.

    Si eres propietario de un piso vacío y temes que te lo okupen o tienes miedo a los impagos, alquílalo con Wolo y despreocúpate: estarás en manos de la plataforma de propietarios de vivienda mejor valorada del país.

  • ¿Cómo evitar a los okupas? Consejos para alejarlos de tu vivienda

    Si algo les quita el sueño a los propietarios de viviendas, eso es, por un lado, los inquilinos morosos y, por el otro, los okupas. De hecho, entre los okupas existe el conocido como “Manual de okupación”, donde se explican todos los pasos para entrar en un inmueble y quedarse a vivir en él sin el consentimiento del legítimo propietario.

    Por eso, en este post te contamos qué debes hacer para evitar al máximo a los okupas. Pero, antes, hay que tener clara la diferencia entre la okupación y el allanamiento de morada, ya que son delitos con diferentes implicaciones legales y penales.

    Diferencia entre okupación y allanamiento de morada

    La okupación

    La okupación consiste en invadir una propiedad ajena que no es residencia ni vivienda de nadie. Es decir, se refiere a pisos vacíos, en desuso o en construcción.

    Este delito, que no existe como “okupación” en el Código Penal, es, por tanto, la usurpación de bienes inmuebles, se castiga con multas de 3 a 6 meses y se necesita una orden judicial para expulsar a los okupas.

    El allanamiento de morada

    En cambio, el allanamiento de morada hace referencia a la invasión de un inmueble que sí es vivienda de un tercero (residencia habitual), ya sea el propietario, el inquilino o cualquier otra persona con permiso para vivir ahí.

    Este delito atenta contra el derecho a la inviolabilidad del domicilio, por lo que es más grave que la okupación. Así, se castiga con pena de prisión de seis meses a dos años en los casos “más leves” (sin violencia, sin intimidación, etc.). Si existen estos agravantes, la pena puede llegar hasta los cuatro años de cárcel.

    Por último, a diferencia de la okupación, la policía sí puede desalojar a los intrusos sin necesidad de orden judicial, pues implica la comisión de un flagrante delito.

    Consejos para evitar a los okupas

    Visto lo anterior, ya sabemos que al hablar de “okupa” nos referimos a la persona que entra en un piso donde, al menos legalmente, no vive nadie. De ahí el peligro de contar con viviendas vacías, pues son los principales objetivos de los okupas.

    Para evitarlos, lo mejor que puedes hacer como propietario es aplicar los siguientes consejos:

    No desveles datos sobre el estado de la propiedad

    Lo primero que hacen los okupas es reunir información sobre la vivienda. Por ejemplo, consultan en internet si el piso está vacío, preguntan a los vecinos o incluso se fijan en los clásicos carteles de “Se vende” o “Se alquila”.

    Por tanto, no coloques dichos carteles y, en los anuncios de venta o alquiler puestos en la web, nunca menciones que la vivienda está vacía o que quien vive en ella se marcha tal día.

    Instala alarmas y cámaras de seguridad

    Existen muchas compañías de seguridad que ofrecen soluciones para vigilar remotamente la propiedad.

    Con la instalación de alarmas antiokupas para hogar y cámaras de seguridad, que puedes controlar a través de una simple aplicación en el móvil, estarás informado en todo momento de si se produce un intento o un acceso a la propiedad. Igualmente, la colocación de carteles que informan de la presencia de una alarma o cámara es un elemento disuasorio.

    Automatiza la vivienda con domótica

    Como en el caso de las alarmas y las cámaras, la tecnología es una gran aliada de los propietarios con viviendas vacías.

    Así, los equipamientos domóticos permiten fingir que en el piso vive alguien, como son los dispositivos que suben y bajan persianas, o los que apagan y encienden luces, sobre todo. La impresión exterior de que la vivienda está habitada también disuade a los posibles okupas.

    Entrega una copia de las llaves a alguien de confianza

    Si no tienes opción o presupuesto para domotizar la vivienda, lo mejor es recurrir a la tradición de dar una copia de las llaves a alguien de confianza para que “le eche un ojo” al piso. Por ejemplo, y como haría la domótica, subir y bajar las persianas, encender luces o, directamente, dejarse ver con frecuencia por el vecindario para fingir que vive ahí.

    Instala una puerta blindada

    Si la puerta de la vivienda es antigua o está deteriorada, es muy recomendable cambiarla por una puerta blindada con cerradura antiokupas.

    Al estar diseñadas para dificultar al máximo la entrada a la vivienda, podrías ganar unos valiosos segundos para que, por ejemplo, un vecino avisara a la policía si oye a los okupas intentando forzar la cerradura.

    Deja enseres personales en el piso

    Aunque el inmueble no sea tu residencia habitual (por ejemplo, puede ser una residencia vacacional), deja siempre muebles y enseres personales en él: ropa, libros, fotografías, productos de aseo e higiene, etc. Es una forma de demostrar que pasas al menos unos días del año en la vivienda, por lo que la justicia, en caso de invasión, podría considerarlo un allanamiento y no una okupación.

    Dicho esto, si por desgracia llegara a producirse la okupación, y a pesar del estrés y la frustración que ello supone, recuerda que debes evitar cortar los suministros, cambiar la cerradura o recurrir a la violencia para echar a los okupas. Estos comportamientos se consideran formas de coacción que solo te perjudicarían cuando tuviera lugar el juicio para desalojar a los okupas.

    La mejor forma de evitar a los okupas: el alquiler de larga duración

    Además de las pautas de comportamiento y de las medidas físicas que hemos mencionado, el mejor seguro antiokupas es alquilar la vivienda vacía. Y las razones son varias:

    • El piso se convierte en la residencia del inquilino, por lo que, en caso de intrusión, sería un allanamiento y no una okupación. De esta forma, la policía podría desalojar a los intrusos sin necesidad de orden judicial.
    • Un piso alquilado tiene una probabilidad mucho más baja de ser ocupado, ya que las señales de que está habitado disuaden a los posibles intrusos (luces, ventanas abiertas, etc.).
    • El inquilino informa al propietario del estado de la vivienda, así como de cosas sospechosas y de posibles intentos de intrusión. Una ventaja si el propietario vive en otra ciudad.
    • Por supuesto, aparte de las ventajas antiokupación de alquilar tu piso, recibes ingresos pasivos constantes y te beneficias de ventajas fiscales que no tendrías, por ejemplo, si dejas el piso vacío o lo destinas a alquiler vacacional o temporal. (Ventajas del alquiler de larga estancia frente al vacacional).

    ¿Y cómo evitar que el inquilino se convierta en okupa?

    Hace tiempo hablamos del fenómeno de la inquiokupación, que es cuando un inquilino legal se convierte en okupa de la vivienda alquilada.

    Sin embargo, la manera de protegerse de inquiokupas es alquilar tu vivienda con plataformas que te ofrezcan formas de alquiler seguro y que además se ocupen de todo el proceso de desahucio, si fuera necesario.

    Actualmente, la única plataforma que te ofrece ambas soluciones es Wolo, gracias a nuestro servicio de Alquiler Garantizado: tú cobras mes a mes pase lo que pase, y “pase lo que pase” también incluye los meses de impago hasta que se produjera el desalojo del inquilino, algo que puede alargarse hasta dos años.

    Evita a los okupas y a los inquiokupas alquilando tu vivienda con la plataforma de propietarios mejor valorada del país. ¡Haz clic en el botón y te contamos todas las ventajas que te ofrecemos en Wolo!

  • Estudio de solvencia: qué es y cómo se hace para elegir al inquilino ideal

    A la hora de alquilar un piso, uno de los mayores miedos que tendrás como propietario es encontrarte con un inquilino moroso. Sin embargo, existe una herramienta muy útil que te ayudará a elegir al candidato ideal y evitar así esa indeseable situación.

    Esta herramienta es el estudio de solvencia, que, como su nombre indica, sirve para determinar si el candidato a inquilino podrá hacer frente al pago del alquiler y de otros gastos que pudiera haber, como facturas, seguros, etc.

    ¿En qué consiste un estudio de solvencia?

    Conocer de primera mano la situación financiera y el historial de pagos del candidato a inquilino es fundamental si quieres alquilar tu piso de forma segura. Gracias al estudio de solvencia, podrás realizar una criba para seleccionar a la persona con mayores ingresos y una situación laboral más estable.

    ¿Cómo se hace un estudio de solvencia?

    El estudio de solvencia se hace una vez dispones de varios candidatos interesados en alquilar tu piso. Para ello, deberás solicitarles todos los documentos que demuestren su situación financiera, que son los siguientes:

    Contrato de trabajo

    Con este documento, podrás saber si el inquilino ocupa un trabajo temporalmente o si está contratado de manera indefinida, así como la antigüedad que tiene en la empresa.

    En caso de ser un trabajador por cuenta propia, se le deberá solicitar el recibo de la cuota de autónomos, que demuestra su afiliación a la Seguridad Social en el régimen de trabajadores autónomos.

    Última renta

    La última renta indica los ingresos que tuvo el candidato en el año anterior. Puede ser un buen indicador para prever los ingresos que tendrá durante el año en curso, siempre que su situación laboral no cambie.

    Últimas tres nóminas

    Se solicitan para comprobar el nivel de ingresos mensuales de los candidatos. Cuanto más alta sea la nómina, menos probabilidad existe de que el candidato se convierta en un inquilino moroso.

    Si el candidato es autónomo, se le suele solicitar las últimas declaraciones trimestrales del IRPF e IVA, respectivamente, el modelo 130 y el modelo 303.

    Esta es la documentación básica con la que podrás elegir al mejor candidato a inquilino. No obstante, existen fuentes complementarias que aportan más información sobre la persona interesada.

    Información adicional para el estudio de solvencia

    Vida laboral

    La vida laboral es el registro que indica en qué régimen de la Seguridad Social está dada de alta la persona, la fecha en la que empezó a trabajar, número total de días cotizados y todos los puestos laborales que ha ocupado a lo largo de su vida.

    Es una forma de saber si esa persona se acaba de incorporar al mercado laboral o si, en cambio, es un trabajador con largo recorrido a la espalda.

    Referencias de antiguos propietarios

    Si el inquilino ya ha vivido en otros pisos de alquiler, se le pueden pedir referencias a sus antiguos caseros. Nada como la buena opinión de una tercera persona.

    Fichero de morosos

    Existen varios ficheros de morosos de carácter público elaborados por diferentes empresas. Consultarlos es una forma de comprobar que el candidato a inquilino nunca ha sido moroso en el pasado.

    Aval solidario o bancario

    Aunque no forma parte del estudio de solvencia como tal, el aval sirve para asegurarse de que, en caso de impago, será una tercera persona (aval solidario) o una entidad financiera (aval bancario) quien se hará cargo de la deuda.

    ¿Cómo analizar la información recogida con el estudio de solvencia?

    Solicitar y reunir toda la información financiera sobre el candidato es algo sencillo, pues lo normal es que el candidato que no tiene nada que esconder se muestre cooperativo. La parte difícil es analizar toda esa información para decantarse por el inquilino ideal:

    “¿Temporal con sueldo alto o indefinido con sueldo bajo?”

    “¿Autónomo con altos ingresos o asalariado con pocos?”

    “¿Le pido un aval, por lo que pueda pasar?”

    “¿Y qué pasa si al final no me paga?”

    Por preguntas como las anteriores, lo mejor es recurrir a agencias inmobiliarias que se encarguen de llevar a cabo el estudio de solvencia: nadie mejor que un profesional experto en el sector para elegir al inquilino ideal.

    El estudio de solvencia y tasa de esfuerzo, es solo uno de los muchos servicios que te ofrecemos en Wolo, un proceso mediante el cual nos aseguramos de que alquilas tu vivienda a la persona adecuada. Pero son muchos más los beneficios de trabajar con nosotros:

    1. Te asesoramos sobre la situación del mercado del alquiler, para que alquiles tu vivienda a un precio competitivo y estés siempre informado.
    2. Creamos un anuncio atractivo para los candidatos y le damos difusión a través de las plataformas de alquiler de pisos más conocidas, además de en la nuestra propia.
    3. Gestionamos las visitas a tu vivienda con las personas interesadas haciendo un filtro previo, una tarea para la que no siempre tendrás tiempo (o ganas) de trasladarte al piso y responder los muchos de mensajes de los inquilinos potenciales.
    4. Realizamos, por supuestísimo, el estudio de solvencia y te proponemos al mejor candidato.
    5. Redactamos el contrato de alquiler de acuerdo con la ley, el cual podrás firmar de manera telemática estés donde estés.
    6. Te aseguramos el cobro del alquiler puntualmente gracias a nuestro servicio de Alquiler Garantizado.

    ¿Eres propietario de un piso que quieres poner en alquiler? ¿No sabes o no tienes tiempo para encontrar al inquilino ideal? ¿Quieres alquilar tu piso con seguridad y seguir viviendo con tranquilidad?

    Entonces, haz clic en el botón, rellena el formulario y uno de nuestros asesores se pondrá en contacto contigo.

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